Por ahora es un clan sin una cabeza visible, pero aún siguen operando. Son 16 policías y dos exuniformados quienes se hicieron cargo de coordinar con contrabandistas el ingreso de mercadería ilegal por la frontera entre Oruro y Chile. Los tentáculos se expanden a efectivos de bajo rango, aquellos que son obligados a pagar dinero para ser destinados a puestos de control clave.
El tráfico de productos ilícitos sigue vigente y la red de policías se da modos para ayudar a los clanes familiares a ingresar al país la carga, según un informe de Inteligencia al que accedió El Deber. La Fiscalía confirma que hay uniformados que antes pertenecían al clan del excoronel Romel Raña, ahora detenido por contrabando y venta de destinos, que siguen operando en el límite transnacional y en puntos de vigilancia. La Policía pide seguir investigando estos casos. El documento indica que la travesía empieza en la frontera.
