DEMOCRACIA
El senador Óscar Ortiz dijo que las declaraciones de Almagro son "muy importantes" para hacer respetar la democracia.
El Gobierno de Evo Morales acusó ayer al secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, de violar la Carta de Organización de ese organismo internacional con afanes sectarios y denunció que la europea Comisión de Venecia se alejó de lo jurídico para hacer política.
Lo hizo un día después de que Almagro difundió un mensaje en el que, apoyado en un reciente informe de la Comisión de Venecia, dijo que la reelección no es un derecho humano, tal como sostiene el gobierno de Evo Morales amparado en un fallo del Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP).
“La respuesta de la Comisión de Venecia es inequívoca: la reelección no es un derecho humano e impedir la reelección no limita los derechos de los candidatos o de los votantes”, sostiene el máximo representante de la OEA en un video que publicó en su cuenta en Twitter.
Anuncia que decidió enviar ese documento para su análisis a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la Corte Interamericana y el Comité Jurídico Interamericano ante la reiterada y mala práctica que hay en la región de forzar mecanismos para la reelección “o la posible perpetuación en el poder”.
El mensaje de Almagro molestó al Gobierno y ayer el ministro de Justicia, Héctor Arce, afirmó en su cuenta en Twitter: “la OEA es un organismo de integración que tiene a su interior instituciones como la Comisión y la Corte Interamericana de DDHH estas son las únicas instancias que pueden interpretar y aplicar el Pacto de San José. Ni Almagro ni esa Comisión habla por la OEA (Sic)”, escribió.
Aseguró: "Almagro viola el artículo 3 de la Carta de la OEA, que establece que todo Estado tiene derecho a elegir sin injerencias externas su sistema político, económico y social, y a organizarse en la forma que más le convenga y tiene el deber de no intervenir en los asuntos de otros Estado…”.
Arce dijo, además, que desconociendo a las propias organizaciones de la OEA, acudió “a un organismo que no responde a nadie y que no tiene fallos ni opiniones vinculantes para nadie, para forzar sus deseos, sus intenciones erróneas, mezquinas y sectarias”.
Luego se refirió a la Comisión de Venecia y dijo que pasó de ser un organismo de interpretación jurídica a un instrumento político.
