El canciller de Bolivia, Fernando Aramayo, denunció este miércoles ante la 56 Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA) que los bloqueos de caminos, que sectores radicales extendieron por más de 50 días, dejaron de ser un mecanismo de presión para el diálogo y pasaron a operar como instrumento para paralizar el país.
Durante su intervención en la asamblea, Aramayo informó que durante las últimas semanas, Bolivia atravesó un periodo sostenido de conflictividad social que afectó la libre circulación de personas, el abastecimiento de bienes esenciales, el transporte, la actividad económica y, en general, la vida cotidiana de millones de ciudadanos.
“Los bloqueos dejaron de ser un mecanismo de presión para el diálogo y pasaron a operar como un instrumento para paralizar al país, afectar el abastecimiento, exacerbar el malestar social y generar un costo político creciente”, denunció.
