Bolivia cayó 14 puestos en el índice internacional de corrupción y se ubica ahora en el puesto 113 del mundo, de 176 países analizados. Estaba en el lugar 99 en el índice del año pasado en el ranking de corrupción de Transparencia Internacional.
Según el estudio de la entidad, Cuba que se ubica en el puesto 60, Brasil (79), Panamá (87), Colombia (90), Argentina (95), El Salvador (95) y Perú (101). En los puestos 21 y 24, Uruguay y Chile aparecen como los países menos corruptos de América Latina.
Entre 176 países encuestados, los más corruptos de la región, según el ranking de TI, son: Venezuela (166), Haití (159), Nicaragua (145) , Guatemala (136), Paraguay (123) y México (123).
Como era de esperar, los países nórdicos como: Dinamarca (1º, junto a Nueva Zelanda), Finlandia (3º), Suecia (4º), Noruega (6º), ocupan lo más alto de la clasificación. En lo más bajo de ella figuran países asolados por conflictos como Somalia (176º y último), Sudán del sur (175º) o Siria (173º).
La ONG anticorrupción Transparencia Internacional (TI) advirtió contra la "corrupción sistémica" y la "desigualdad social" que generan un "contexto propicio para que se impongan los políticos populistas", y criticó los pasos del presidente de EE.UU. Donald Trump.
"Durante 2016 vimos que en todo el mundo la corrupción sistémica y la desigualdad social se refuerzan recíprocamente, y esto provoca decepción en la gente hacia su clase política", dice TI en un comunicado basada en Berlín, que publica su nuevo "Índice de percepción de la corrupción 2016".
Desigualdad y corrupción generan "un contexto propicio para la emergencia de populismos", asegura TI, que evalúa a 176 países.
Los casos de corrupción a "gran escala", como los de "Petrobras y Odebrecht en Brasil (...) muestran cómo la colusión entre empresas y políticos arrebata a las economías nacionales miles de millones de dólares de ingresos que se desvían para beneficiar a unos pocos, a costa de la mayoría".
"Este tipo de corrupción a gran escala y sistémica redunda en violaciones de derechos humanos, frena el desarrollo sostenible y favorece la exclusión social", dice la nota.
Por ello, la puntuación de Brasil (79ª posición) en el índice de percepción de la transparencia ha descendido significativamente en comparación con cinco años antes, tras "la revelación de sucesivos escándalos de corrupción en los que se vieron envueltos políticos y empresarios de primera línea".
