Madres, padres, hijas e hijos, hermanos y hermanas de víctimas de feminicidio encabezaron la masiva marcha que colapsó el centro de la ciudad pidiendo a una sola voz justicia por las mujeres que murieron a manos de sus parejas.
Los preparativos de la marcha exigieron varias semanas de trabajo, activistas autoconvocadas se reunieron en plazas y en domicilios particulares, pusieron su cuota personal y desplegaron toda su creatividad en las redes sociales para convocar a una protesta ciudadana, sin protagonismos políticos ni institucionales. Por eso, pusieron por delante a familiares de las víctimas, que son quienes enfrentan día a día el dolor de la ausencia de sus seres queridos y la falta de justicia.
Gritos, estribillos y tambores acompañaron durante dos horas el recorrido de la marcha que se inició en la plaza Isabel La Católica, hizo un alto en el Ministerio de Justicia para reclamar por las 94 mujeres asesinadas por la violencia feminicida en lo que va del año, recorrió El Prado y la Mariscal Santa Cruz, se desvió hacia la calle Potosí para protestar en puertas del Ministerio Público y se concentró en la Plaza San Francisco. En el trayecto, en la plaza del Estudiante, se toparon con otro grupo de manifestantes que decidió protestar con un plantón y pancartas gigantes y recordando que "Evo decía, que todo cambiaría…mentira, mentira".
En el trayecto evocaron a todas las víctimas. A cada una de las mujeres que cada tres días muere a manos de su pareja o expareja, y a las más de 120 mil que han denunciado violencia solo en 2017. Mujeres con rostro, historia y vidas que fueron truncadas o son violentadas y que sufren también las consecuencias de la falta de voluntad política estatal para encarar la problemática de la violencia.
En el Día Internacional Contra la Violencia Hacia la Mujer, emitieron un manifiesto en el que saludaron las luchas que las mujeres encaran en todo el mundo "ante la gravedad de la violencia en contra de niñas, jóvenes y mujeres, expresión extrema de la desigualdad y de la discriminación que condenamos al grito unísono de ¡Ni una menos!".
Se declararon en movilización permanente y demandaron "Un pacto de estado contra la violencia machista y feminicida que involucre, en sus diversas funciones y responsabilidad a todas las instancias públicas y privadas, medios de comunicación, universidad y sociedad civil en general".
