Las personas con capacidades diferentes que marcharon desde Cochabamba hasta la sede de Gobierno, insisten en reunirse con el presidente Evo Morales para tratar su pedido del pago del bono mensual de 500 Bolivianos, tras abandonar el sábado 14 de mayo el diálogo con los ministros.
La protesta de un grupo de discapacitados contra el Gobierno del MAS inicia hoy lunes su tercera semana sin visos de solución debido a posiciones encontradas que impiden cualquier arreglo.
La ministra de Salud, Ariana Campero, reiteró, en una en entrevista con medios estatales, que el bono que exige “un sector de los discapacitados” es inviable y descartó que se vaya a dialogar más sobre este tema.
"La renta (solicitada) no va, no es viable. El ministerio de Economía hizo los cálculos: la sostenibilidad del bono en el largo plazo no va a ser posible", aseguró Campero.
Mientras, César Ugarte, dirigente del colectivo, dijo a Erbol que el bono que solicitan "es una necesidad de la población discapacitada" y que, por lo tanto, "no hay otra (opción) que presionar al gobierno".
El representante del sector, David Cayo, dijo a Erbol que la única solución es sentarse a dialogar, pero que lo ideal sería reunirse con Morales.
“Sería ideal que nuestro hermano presidente Evo Morales nos reciba (…) ahorita la solución es sentarnos en la mesa del diálogo, para hablar sobre nuestra temática”, afirmó el dirigentes de las personas con capacidades distintas.
Los discapacitados, que mantenían una vigilia de más de 18 días, en proximidades de la plaza Murillo, para que su demanda sea atendida, dejaron el diálogo, en medio de llanto, protestas y roces con los policías, porque según Cayo, los ministros no quisieron tocar el tema del bono de 500 Bolivianos, pese a que se planteó un carta abierta sobre sus exigencias, entre ambas partes.
