La “marcha sobre ruedas” que protagonizan las personas con capacidades diferentes ya recorrieron la mitad del camino, 192 kilómetros en 20 días, sin embargo a partir de ahora seguirán la parte más dura porque deben enfrentar el gélido clima del altiplano paceño que ya empezó a minar la salud de los aguerridos marchistas.
Representantes de seis departamentos recorren los 189 kilómetros que los separan de la sede de Gobierno. En silla de ruedas, con muletas, bastones o empujando a sus compañeros de infortunio, todos participan de esta marcha, incluso los policías y bomberos, que custodian a estas personas, colaboran.
Primero las úlceras, luego las ampollas y ahora los resfríos son las dolencias que padecen los discapacitados y que se resisten a rendirse. El doctor Adalid Gutiérrez, refirió que el ministerio de Salud destinó a dos galenos para la atención permanente y ellos también marchan escoltados por una ambulancia.
¿TINTE POLÍTICO?
Después de dos mesas de diálogo con las personas con discapacidad, la ministra de Salud, Ariana Campero, evaluó la situación. Consideró que en el sector movilizado persiste una postura “intransigente” y cree que al no llegar a acuerdos la marcha tiene un “tinte político”.
“Están en posiciones intransigentes, la intención no es el diálogo, hay una intención muy manifiesta de querer generar una imagen del Gobierno que no lo es”, sostuvo Campero.
