Al candidato libertario Javier Milei, que hoy se mide con el peronista Sergio Massa en un balotaje para definir quién será el nuevo presidente de Argentina, lo tildaron desde desequilibrado mental hasta nazi y fascista. En la propaganda oficialista, lo acusaron de querer privatizar la educación, la salud pública, los barrios, los mares y los ríos, solo por citar algunos ejemplos, y también de pretender legalizar el tráfico y venta de órganos humanos, así como la portación irrestricta de armas de fuego.
Hay más. Buscaron dibujar sobre él el estigma de un hombre violento, peligroso y genocida, que representaría el fin de los derechos humanos y la democracia o la vuelta de todas las atrocidades perpetradas en el vecino país en períodos dictatoriales.
Así llegan los argentinos a las elecciones de este domingo, después de semanas de bombardeo de mensajes negativos contra Milei, el ‘outsider’ de la política, como lo han denominado. Prácticamente todos esos mensajes han sido desmentidos por la casa de campaña de La Libertad Avanza.
OPERACIÓN INTERNACIONAL
Desde el gobierno kirchnerista, echando mano de recursos públicos, hasta presidentes y expresidentes latinoamericanos y europeos de izquierda, Argentina es el escenario de una gigantesca y multimillonaria operación internacional que busca evitar el triunfo de Milei en el balotaje que definirá al presidente por los próximos cuatro años.
Todo parte de una campaña caracterizada por infundir temor en los votantes y en la que sus estrategas, de origen brasileño, no han reparado en apelar a la mentira, tal cual se ha demostrado en varios casos.
