Keiko Fujimori, la líder de la oposición en Perú, salió ayer viernes de la cárcel donde estaba en régimen de prisión preventiva desde hacía casi 13 meses entre vítores de cientos de seguidores que armaron una fiesta frente al centro penitenciario con globos e incluso fuegos artificiales.
La hija del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000) afrontará en libertad el resto de la investigación que le sigue dentro del caso de corrupción Lava Jato por presunto lavado de dinero en la financiación de sus campañas electorales, gracias a un polémico fallo del Tribunal Constitucional que anuló la prisión preventiva.
En la puerta de la cárcel le esperaban su marido, el estadounidense Mark Vito, que 18 días atrás se había declarado en huelga de hambre para reclamar su liberación, acompañado de dirigentes del partido fujimorista Fuerza Popular y los centenares de seguidores que estallaron de alegría al verla en persona.
Horas antes, la jueza Rosa Amaya envió al Instituto Nacional Penitenciario (INPE) la orden de excarcelación de la lideresa opositora.
La magistrada del 20° Juzgado Penal de la Corte Superior de Justicia de Lima tuvo a su cargo la tramitación en el Poder Judicial del fallo del Tribunal Constitucional (TC), que aceptó un recurso de habeas corpus a favor de Fujimori y que dispuso su liberación.
El TC detalló el jueves en su resolución que se declaró fundada la demanda, presentada por su hermana Sachie Fujimori, por haberse vulnerado el derecho a la libertad personal de la excandidata presidencial.
