Un potente terremoto despertó ayer a los albaneses y dejó más de una veintena de víctimas mortales, 600 heridos y un número no determinado de personas sepultadas, así como innumerables daños materiales.
Con una magnitud 6,4 en la escala Richter el de ayer fue el mayor seísmo registrado en Albania desde el de 1979 en la región norteña de Shkodra.
El sismo, cuyo epicentro estaba situado en el mar Adriático, cerca de la ciudad de Durres, detuvo más de un centenar de réplicas de hasta 5,4 grados y afectó también a localidades al norte de la capital, Tirana.
La mayoría de víctimas se produjo por el derrumbe de edificios, aunque las tareas de rescate siguen en marcha, porque se supone que todavía hay personas bajo los escombros.
Las zonas más dañadas son Durres y Thumana donde se registraron 13 de las 15 víctimas registradas hasta ayer.
Además de las personas que murieron tras derrumbarse sus viviendas, un hombre falleció en la localidad de Kurbin, al norte de Tirana, tras arrojarse desde el balcón y otro en un accidente al derrapar su coche.
Entre las víctimas está un comisario de Policía que perdió la vida en la playa de Durres al quedar sepultado por el derrumbe de parte de un edificio que servía de lugar de descanso veraniego para personal del Ministerio del Interior.
Las consecuencias fueron dramáticas, con la población sumida en el colapso y el pánico, durmiendo en sus automóviles o en plena intemperie.
"Estamos sin dormir, traumatizados. No pude salir porque no podía dejar solo a mi marido paralizado en cama", relató Manushaqe Avdiu, una pensionista de Tirana, donde no hubo que lamentar víctimas aunque sí daños materiales.
"Se nos cayeron los cuadros encima y el motor del aire acondicionado que estaba colgado en el balcón", decía un hombre que horas después del terremoto principal aún no se atrevía a regresar a casa por temor a las potentes réplicas.
