El incendio en un hospital de Río de Janeiro dejó ayer al menos 11 muertos, cuatro bomberos heridos y 90 pacientes evacuados de urgencia, algunos de los cuales tuvieron que ser atendidos en un campamento improvisado en plena calle.
El fuego se desató en uno de los edificios del Hospital Badim, situado en el barrio de Maracaná, en la zona norte de la ciudad, y, según las primeras hipótesis, la causa podría haber sido un cortocircuito en uno de los generadores situados en el subsuelo.
Los bomberos consiguieron controlar el fuego con rapidez, pero una humareda negra se extendió por todo el inmueble y obligó a evacuar a las prisas a los 103 pacientes que en esos momentos se encontraban ingresados en el hospital.
Las escenas de pánico y desesperación se repitieron en los alrededores del hospital de la red D'Or Sao Luiz, el mayor grupo hospital privado del país, y los propios médicos tuvieron que esparcir decenas de colchones y sábanas en la calle para atender a los pacientes evacuados.
