RECUERDO DOLOROSO
En 2016, unas 700 personas murieron en un sismo de 7,8 grados en la escala de Richter que arrasó las provincias costeras de Esmeraldas y Manabí, con miles de heridos, decenas de miles de desplazados y daños materiales que superaron los 3.000 millones de dólares.
Al menos una persona murió y otras cinco resultaron heridas, ayer, en Perú por el terremoto de magnitud 7,5 grados en la escala de Richter que sacudió gran parte de Suramérica y cuyo epicentro se ubicó en la Amazonía peruana, pero también afectó a Colombia y Ecuador, en este último país se reportó seis heridos.
La víctima murió a causa del desprendimiento de una roca durante el sismo en la región de Cajamarca, en el norte de los Andes peruanos, uno de los siete departamentos de Perú donde se registraron daños tanto personales como materiales, informó el Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN).
La mayoría de los heridos se encuentra en la ciudad amazónica de Yurimaguas, la más cercana al epicentro del terremoto, a donde a primera hora de ayer, domingo, llegó el presidente de Perú, Martín Vizcarra, junto a dos ministras para hacer una evaluación de los daños en primera persona.
El balance de daños del COEN también contempla 51 familias damnificadas y otras 36 afectadas por daños de menor consideración en sus domicilios.
El movimiento telúrico también dejó 54 viviendas inhabitables, cuatro centros de salud colapsados y otros dos afectados, así como cinco escuelas y dos iglesias también dañadas.
Asimismo, se registraron numerosos derrumbes parciales de viviendas rústicas y de infraestructura vial como el puente que comunica la ciudad de Yurimaguas con la ciudad de Tarapoto, capital de la región San Martín.
