EL CAIRO. Egipto cerró ayer un referéndum de tres días sobre la reforma de su Constitución con pocas dudas entre la población de que el resultado será positivo a unos cambios que permitirían la continuidad en el poder del presidente Abdelfatah al Sisi hasta 2030 y la única incógnita de la participación.
En los últimos días, grupos de seguidores de Al Sisi han tratado de incentivar a los votantes persuadiéndoles con cajas con comida y otros regalos.
