Pasan los días y crece la incertidumbre y la desesperación de los migrantes tras haberse iniciado las repatriaciones desde el suroriental estado de Chiapas y con la llegada de convoyes con agentes de la Policía Federal de México, y al escasear el agua y la comida.
En las inmediaciones de la estación migratoria Siglo XXI de la ciudad de Tapachula, más de 500 migrantes ya desesperados se mantienen en una tensa espera para ser atendidos por el Instituto Nacional de Migración, mientras miles más aguardan en el interior a que se les entregue un salvoconducto para cruzar el país.
Se desconoce si el instituto les dará el ansiado documento, y desde el 4 de abril han sido ya repatriados más de 200 migrantes haitianos y cubanos.
Varios migrantes buscaron en qué emplearse temporalmente mientras esperan el pase de salida. En las estaciones migratorias los migrantes viven en condiciones precarias, ya que no tienen agua ni alimentos, por lo que la situación amenaza con el riesgo de convertirse en una emergencia sanitaria.
Bhakta Bhattaai, originario de Nepal, manifestó: "yo vengo a México para tramitar mis documentos a EE.UU. Yo trabajo de cocinero para ganar un poco de dinero y seguir viajando".
Dijo que si no pudiera cruzar a EE.UU., le gustaría quedarse en México para trabajar en restaurantes ya que cocina una variedad de platillos de su país.
Situaciones e historias similares ocurren en el municipio de Mapastepec, donde hay unos 2.500 migrantes de varias nacionalidades temerosos de ser repatriados.
