El grupo yihadista Estado Islámico (EI) reivindicó ayer su primer atentado contra las fuerzas kurdas que expulsaron a los radicales de su último reducto en el este de Siria, la localidad de Al Baguz, pocos días después de que estas declararan la victoria sobre los yihadistas.
El ataque tuvo lugar en la madrugada de ayer en la localidad de Manbech, en el norte de Siria, y dejó siete muertos en las filas de las Fuerzas de Siria Democrática (FSD), alianza armada liderada por kurdos que ha jugado un papel fundamental en la lucha contra el EI con el apoyo de la coalición internacional capitaneada por EE.UU.
Varios hombres armados sin identificar dispararon contra un puesto de control de las FSD en el oeste de Manbech y el Consejo Militar de la ciudad, vinculado a las fuerzas kurdas y que controla la ciudad, informó de que siete de sus hombres perdieron la vida. Horas después, el EI afirmó en un comunicado difundido a través de Telegram, cuya veracidad no ha podido ser comprobada, que el ataque con armas automáticas causó la muerte de nueve "apóstatas del PKK", tal y como denominan a las milicias kurdas.
