Haití cerró la semana en relativa calma después de las violentas protestas de los últimos días para reclamar la dimisión del presidente Jovenel Moise, en las que al menos nueve personas murieron y decenas han resultado heridas, pero la tensión y la incertidumbre se mantienen.
Este fin de semana se vivió una especie de tregua, que permitió a los haitianos salir a comprar agua y comida, después de nueve días de paralización y protestas que iniciaron el 7 de febrero.
