El presidente ruso Vladímir Putin apostó ayer por continuar en los próximos años con el rearme para hacer frente a "amenazas externas" como la política "militarista" de EE.UU. y sus planes de abandonar el primer tratado de desarme nuclear de la Guerra Fría.
"El reforzamiento de la capacidad defensiva y de la seguridad de Rusia (...) ante amenazas externas fue y será nuestra tarea más importantes", dijo en una reunión de la plana mayor del Ministerio de Defensa.
Putin puso nombre y apellidos a la mayor amenaza para el Kremlin, el presupuesto de defensa de EE.UU., que tachó de "militarista".
"(Los) 725.000 millones de dólares es una cifrá récord, incluso teniendo en cuenta una pequeña inflación. Sea como sea, es un presupuesto militarista. La disparidad (entre las principales potencias) es muy grande", dijo.
En comparación, recordó que el presupuesto ruso asciende a 46.000 millones de dólares y adelantó que el Gobierno reducirá el gasto en defensa en los próximos años. También denunció los "peligrosos" planes de Washington de abandonar el próximo año el tratado de eliminación de misiles nucleares de corto y medio alcance (INF), suscrito por Moscú y Washington en 1987.
"Debilitaría de manera importante la seguridad regional y global, y a largo plazo estaríamos hablando de una degradación o incluso del colapso de toda la arquitectura de control de armamento y de la no proliferación de armas de destrucción masiva", advirtió.
