El presidente ruso, Vladímir Putin, abrió ayer la campaña para el plebiscito constitucional del 22 de abril con un viaje a Crimea, cuya anexión es su mayor rédito electoral, entre la incertidumbre de si el coronavirus provocará el aplazamiento de la consulta.
"Gracias a Dios, por ahora está todo bajo control", dijo Putin.
Recientemente, la Unión Europea acusó a Rusia de la creciente militarización de Crimea y la violación de los derechos humanos en la península tras su anexión a Moscú hace cinco años.
