La caravana migrante que intenta reagruparse en la ciudad fronteriza de Tijuana detonó en una crisis humanitaria cuyas proporciones todavía se desconocen mientras los centroamericanos dudan qué hacer tras semanas de peregrinación.
"Estamos enfrentando una crisis humanitaria. Son personas que huyen de la pobreza, pero también de la violencia y la persecución", dijo a EFE Francesca Fontanini, portavoz del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) para las Américas.
"Lo que ha cambiado es el tipo de movilidad humana. Ahora las personas, con estas caravanas, han demostrado que quieren viajar juntos (a pie o donde les sea posible) para tener un viaje más seguro", añadió. Con este plan los grupos de migrantes "intentan apoyarse entre si" para evitar los riesgos que presenta su paso por México. "Saben muy bien los riesgos y que es una ruta muy difícil" tanto en la parte física como en la que tiene que ver con clima, con altas temperaturas en el día y bajas por la noche, dijo.
Agregó que estas caravanas, que comenzaron a entrar a México el 19 de octubre, demuestran que ha cambiado el tipo de movilidad humana, lo que constituye un hecho relevante que tenderá a repetirse , y por ello la crisis humanitaria va a adquirir nuevas proporciones. "Se mueven juntos, generaciones distintas, familias enteras y además hay varios perfiles: mujeres solas, mujeres con niños, ancianos, comunidad LGBTI, menores no acompañados y todos juntos cruzan países para buscar refugio", apuntó.
TRUMP
El Gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, defendió ayer las restricciones al asilo en la frontera con México, después de que un juez federal bloqueó temporalmente esas limitaciones al considerar, de forma preventiva, que son ilegales.
