Gaza enterró ayer a los siete palestinos que murieron el día 28, entre ellos dos menores de edad, por disparos del Ejército israelí durante masivas protestas en la valla de separación, que se saldaron con la cifra más alta de muertos y heridos -más de 500- de los últimos meses.
Miles de gazatíes indignados se unieron a los funerales que se realizaron para cada uno de los difuntos en la ciudad o en el campo de refugiados donde residían.
Los asistentes se congregaron en el principal hospital de Gaza, Al Shifa, y en el centro hospitalario Naser de la localidad de Jan Yunis, en el sur del enclave, para cargar en sus hombros los cuerpos hacia sus respectivos hogares, al grito de "Dios es el más grande" y "Muerte a Israel", mientras hombres armados disparaban al aire. Después de la procesión hasta los domicilios de los fallecidos los dolientes llevaron los muertos hasta las mezquitas para el rezo del mediodía.
