Ocho niños, cuatro de ellos miembros de la misma familia, murieron ayer en el noroeste de Afganistán cuando explotó un obús de mortero con el que estaban jugando, informaron ayer sus familiares.
Además, otros seis resultaron heridos en la explosión, dos de ellos con amputación de extremidades, y fueron hospitalizadas en estado grave en un hospital de la provincia de Faryab. Los niños tenían entre 5 y 12 años. "Encontraron un obús de mortero que no había explotado y lo llevaron cerca de nuestra casa", dijo a Shukrulá, tío de los cuatro niños de la misma familia. "No sabían qué era e intentaban abrirlo cuando de golpe explotó", explicó.
Desde el hospital donde eran atendidos los heridos, Mohamad Alam, primo de las mismas cuatro víctimas, dijo haber escuchado "una fuerte explosión" y luego haberse encontrado a los niños "cubiertos de sangre".
