Los civiles y militares de las localidades de Al Fua y Kefraya, en el norte de Siria, asediadas por facciones islamistas, han sido evacuados ayer, aunque varios autobuses que los trasladan están retenidos ya que los insurgentes acusan al Gobierno sirio de violar el acuerdo alcanzado entre Turquía y Rusia.
El Observatorio Sirio de Derechos Humanos explicó que, al menos, 23 autobuses que trasladaban a 900 civiles y militares, de los 6.900 evacuados ayer, procedentes de esas dos localidades de mayoría chií ubicadas en la provincia de Idleb, no han llegado todavía al territorio controlado por el régimen de Damasco en la provincia de Alepo.
El pacto alcanzando el 17 de julio estipula que la evacuación de las dos ciudades partidarias del presidente sirio, Bachar al Asad, se produce a cambio de la liberación de miembros del Organismo de Liberación del Levante, la alianza de la exfilial siria del grupo terrorista Al Qaeda.
Sin embargo, el Observatorio afirmó que el grupo insurgente ha acusado al Gobierno sirio de liberar a presos que no estaban registrados en la lista de miembros que la organización pidió que liberasen, por lo que han ordenado la detención de los vehículos de los evacuados a la espera de que Damasco responda a esa petición.
Según la ONG, los islamistas han detectado que Damasco ha liberado a individuos que fueron detenidos recientemente por la ofensiva en la provincia meridional de Deraa, y que no son aquellos miembros que llevan arrestados desde hace años y que estaban en dicha lista entregada en el pacto rubricado entre Turquía y Rusia.
En la guerra de Siria, que comenzó en el año 2011, Rusia e Irán han apoyado al Gobierno sirio, mientras que Turquía se encuentra del lado de las facciones opositoras.
Entretanto, unidades del Ejército sirio han entrado ayer en las localidades ya vacías de Al Fua y Kefraya para desactivar las minas plantadas por los radicales durante estos años de asedio, según el Observatorio.
