Civiles y combatientes islamistas empezaron ayer a ser evacuados de la ciudad de Harasta, en la región de Guta Oriental, feudo opositor de las afueras de Damasco y objetivo de una ofensiva gubernamental, tras un acuerdo entre los insurgentes y las autoridades para que se marchen al norte de Siria.
Por el momento, un total de 1.514 personas, entre ellas 401 milicianos, abandonaron Harasta a bordo de 26 autobuses.
Entre los civiles evacuados ayer jueves hay, al menos, 579 menores y 378 mujeres, según la televisión siria.
Esas personas viajarán a la provincia septentrional de Idleb, controlada casi totalmente por el Organismo de Liberación del Levante, la alianza de la exfilial siria de Al Qaeda.
El proceso se lleva a cabo bajo la supervisión de la Media Luna Roja Siria, que ha trasladado ambulancias a Harasta para sacar a los enfermos y heridos. Esta evacuación es posible gracias a un acuerdo alcanzado entre las fuerzas gubernamentales sirias y el Movimiento Islámico de los Libres de Sham, el grupo islamista que opera en Harasta.
