A falta de un año para las elecciones presidenciales de Colombia el panorama político del país se agitó ayer, jornada en que concluyó el plazo para que renuncien altos funcionarios a fin de no inhabilitarse para posibles candidaturas de cara a unos comicios a los que el uribismo acude con ligera ventaja.
El plazo para que los ministros y otros cargos públicos renuncien y puedan aspirar a ser candidatos en las elecciones de 2018 vencía ayer viernes, merced a la última reforma legal que elimina también la reelección.
Esa figura se instauró en Colombia en 2004, cuando el entonces presidente Álvaro Uribe promovió una polémica enmienda a la Constitución aprobada gracias al voto de dos tránsfugas que terminaron en prisión.
La baraja de aspirantes a reemplazar al presidente colombiano, Juan Manuel Santos, la componen más de una docena de nombres para unos comicios que suponen la entrada al escenario de las FARC.
