Al menos, 42 miembros del grupo yihadista Estado Islámico (EI) murieron en las últimas 24 horas en operaciones militares en la provincia de Nangarhar, en el este de Afganistán, donde la semana pasada Estados Unidos arrojó contra una de sus bases el proyectil GBU-43, apodado la "madre de todas las bombas".
El ministerio afgano de Defensa aseguró en comunicado que los 42 miembros del EI, "incluidos algunos extranjeros", fallecieron en operaciones aéreas y terrestres en los distritos de Dehbala y Achin, el mismo este último donde EE.UU. arrojó la bomba. En otro comunicado, el Gobierno de Nangarhar detalló que en la operación en Dehbala al menos "nueve terroristas murieron durante el bombardeo contra su escondite en el área de Arghaj".
Otros 19 miembros del EI fallecieron en otro bombardeo en el área de Dara en Achin, según la misma fuente, que no aportó más detalles sobre los restantes 14 insurgentes fallecidos. En el ataque estadounidense del jueves 13 en Achin con el proyectil GBU-43 murieron al menos 96 yihadistas y más de 90 resultaron heridos, según informó el ministerio afgano de Defensa.
ATAQUE
El ataque talibán contra una base militar en el norte de Afganistán con casi 150 soldados muertos supone uno de los golpes más duros contra el Ejército afgano, que en enero de 2015 tomó casi por completo el control de la seguridad en el país asiático coincidiendo con el fin de la misión de combate de la OTAN.
