El apego a la UE parece perder fuerza en Escocia, según los últimos sondeos divulgados ayer, que no coinciden a la hora de medir el sentimiento independentista en la región, tras anunciar los nacionalistas que impulsarán un nuevo referendo.
Los resultados arrojados por la llamada Encuesta de Actitudes Sociales escocesa, elaborada anualmente con fondos públicos, revelan un fuerte sentimiento euroescéptico por parte de los escoceses, desde la última campaña previa al primer plebiscito sobre independencia, celebrado en septiembre de 2014. El tema de Escocia vuelve a adquirir protagonismo apenas dos días después de que su ministra principal, Nicola Sturgeon, revelara que planea poner en marcha una segunda consulta en 2018 o 2019 ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo con Londres.
