La marcha contra el aumento de los precios del combustible y en favor de la renuncia del presidente Enrique Peña Nieto inició la tarde de ayer en la Ciudad de México con el respaldo de miles de personas que respondieron a la convocatoria promovida en las redes sociales.
En contraste con las escenas de disturbios y saqueos ocurridos en el país desde que entró en vigor el 1 de enero el alza de entre 14 % y 20 % a las gasolinas y el diésel, los participantes pidieron que la protesta se desarrolle de forma pacífica.
"No violencia", corearon los manifestantes en los primeros metros del recorrido, poco antes de entonar el himno mexicano.
Durante el arranque de la marcha se escucharon gritos contra el Gobierno de Peña Nieto y contra las reformas estructurales impulsadas desde el inicio de su mandato en diciembre de 2012, y se vieron letreros con lemas como "No al gasolinazo" y "Gobierno ratero".
"La gente está enojada, se está movilizando", expresó uno de los asistentes a través de un altavoz montado sobre la camioneta que encabeza la marcha, y añadió: "Hay que echar abajo el gasolinazo y también las reformas estructurales".
La movilización, una entre las decenas que se viven en todo el país, se había promovido durante las últimas semanas en las redes sociales, donde más de 7.000 personas habían confirmado su participación.
GOBIERNO
El Gobierno mexicano y representantes de los sectores productivos presentaron ayer un acuerdo que pretende frenar los temores de las familias desencadenados por el aumento del precio de las gasolinas, así como proporcionar "estabilidad a la economía", en medio de las intensas protestas que vive el país. El convenio firmado en la residencia presidencial de Los Pinos "responde a las preocupaciones de las jefas y los jefes de familia" de que haya "un aumento injustificado de los precios de otros bienes y servicios" después del incremento aplicado a los combustibles el 1 de enero.
