Las tropas iraquíes ralentizaron ayer su avance sobre la ciudad de Mosul, último bastión del grupo terrorista Estado Islámico (EI) en Irak, después de que el martes 1 irrumpieron en la urbe desde el este y aseguraron su entrada a la "capital" de los yihadistas.
Tras la entrada de las fuerzas gubernamentales en el barrio de Kukyeli y la toma de la televisión local de Mosul el martes 1, la mayoría de los combatientes radicales se retiraron de la parte oriental de la ciudad, informó ayer a EFE Mohamed Al Bayati, jefe de seguridad de la provincia de Nínive, cuya capital es Mosul. Al Bayati explicó que la irrupción de las tropas por el frente oriental provocó la huida de los yihadistas hacia los barrios ubicados en la orilla occidental del río Tigris, que discurre a través de la ciudad y la divide en dos. A esta zona han sido también trasladados gran parte de los familiares de los miembros del EI, que temen por su seguridad a medida que las tropas avanzan.
Los yihadistas están "desconcertados por el avance de las fuerzas de seguridad, la pérdida de varias zonas que controlaban y por su incapacidad de parar a las tropas", aseguró Al Bayati.
Asimismo, subrayó que las fuerzas iraquíes, integradas por unidades antiterroristas y tropas convencionales, "están preparadas para hacerse con el control total" de las áreas próximas a la ribera oriental del Tigris. Sin embargo, las operaciones sobre el terreno se han ralentizado ayer por la presencia de civiles y también a primeras horas del día debido al mal tiempo, ya que el polvo y la arena en suspensión dificultan la visión de los soldados y de los aviones de combate.
Las fuerzas iraquíes podrían estar preparando su próximo asalto sobre el barrio de Al Qudis, situado junto al de Kukyeli, mientras que los yihadistas se están escondiendo en las viviendas, y los túneles y trincheras que excavaron para protegerse de los bombardeos.
