Los habitantes del centro de Italia volvieron a salir corriendo ayer por tercera vez en poco más de dos meses, por un terremoto, el más potente en 36 años, que dañó una célebre basílica del siglo XIV. Pese a la magnitud de 6,5, el sismo al parecer no dejó muertos. "Por ahora no tenemos constancia de víctimas (mortales). Hay heridos y estamos verificando", declaró el director de la protección civil nacional, Fabrizio Curcio, durante una conferencia de prensa.
