Amnistía Internacional ha denunciado el uso de armas químicas por el ejército sudanés en la región de Darfur. La organización de derechos humanos acusó al Gobierno de Jartum de la comisión de al menos 30 incursiones con pertrechos de ese tipo a lo largo del presente año y un balance de 250 muertos, muchos de ellos niños.
"Se trata de un crimen de guerra", afirma Tirana Hassan, directora del Programa de Respuestas a las Crisis de la ONG. "Las pruebas que hemos reunido son creíbles y retratan a un régimen que ataca a la población civil sin ningún temor a represalias internacionales", dijo Hassan, según citan agencias internacionales.
La lewisita y la mostaza nitrogenada o sulfurada son los agentes utilizados, según las investigaciones de las imágenes por satélite y el análisis de expertos, y habrían ocasionado a las personas expuestas graves afecciones gastrointestinales, cutáneas y respiratorias, en muchas casos culminadas con su muerte.
Los aviones militares lanzan sobre las aldeas bombas que desprenden un humo negro tóxico, según testimonios de los supervivientes. La mayoría de los afectados no tienen acceso a servicios médicos y han sido tratados con remedios populares. La Organización para la Prohibición de las Armas Químicas, con sede en La Haya, ha asegurado que examinará el informe de Amnistía. Sudán formó parte de la Convención de 1999 en la que se prohibió su empleo. No se trata de la única acusación que pende sobre el Gobierno de Omar Hassan al-Bashir. La Corte Penal Internacional emitió órdenes de arresto contra el presidente en 2009 y 2010 por crímenes de guerra y genocidio en Darfur.
Esta operación se sitúa dentro de la amplia ofensiva del régimen contra el Ejército de Liberación de Sudán, una de las milicias locales que luchan contra las fuerzas gubernamentales y sus aliados locales árabes.
