En apenas cuatro meses, el kirchnerismo pasó de controlar el sillón presidencial de Argentina a ubicarse en el banquillo de los acusados, con varios exfuncionarios y la propia expresidenta Cristina Fernández citados a pasar por los tribunales esta semana.
El pedido del fiscal federal Guillermo Marijuan para investigar a Fernández, en un caso por presunto lavado de dinero, reavivó el sábado 9 la polémica en Argentina, tras 12 años de gobierno del kirchnerismo plagados de denuncias por supuesta corrupción.
La acusación de Marijuan cerró una semana marcada por la investigación contra el empresario Lázaro Báez.
Báez fue estrecho colaborador del fallecido expresidente argentino Néstor Kirchner y principal adjudicatario de obra pública en la sureña provincia de Santa Cruz, bastión de la corriente kirchnerista, que a pesar de haber perdido el Gobierno de la Nación cuenta con cuórum propio en el Senado y es la segunda fuerza en la Cámara de Diputados.
Surgida a partir de un informe periodístico hace casi tres años, la causa contra Báez, acusado de integrar una presunta red de lavado de dinero, tomó impulso el mes pasado tras la difusión de un vídeo que muestra a Martín Báez, hijo del empresario, contando miles de dólares en una financiera.
Sin fueros especiales y alejada de la escena política, Fernández también está acusada por presunto enriquecimiento ilícito en una causa en la que se investiga si la expresidenta ocultó parte de su patrimonio y no incluyó la totalidad de sus depósitos bancarios en sus declaraciones juradas.
Además, la justicia quiere saber si un hotel de lujo de la Patagonia, controlado por la empresa Hotesur de la que Fernández es accionista, fue un alojamiento "fantasma" usado por el matrimonio Kirchner-Fernández para hacer presuntamente negocios irregulares junto a Lázaro Báez. Precisamente, una diputada de centroizquierda pedirá mañana, lunes, a la justicia que unifique la causa Hotesur con la investigación por presunto lavado de dinero.
