La polarización entre los partidarios de Keiko Fujimori, y los antifujimoristas, dominó la campaña para los comicios del domingo 10 en Perú en los que la atención está centrada en si será la congresista Verónika Mendoza o el exministro Pedro Pablo Kuczynski, quien dispute con ella la segunda vuelta.
Keiko Fujimori, quien en esta campaña ha tratado de distanciarse del gobierno de su padre, el encarcelado expresidente Alberto Fujimori, es la favorita en los sondeos, que solo se pudieron divulgar hasta el domingo pasado, pero todos indican que será necesaria una segunda vuelta el mes de junio.
La última sorpresa de esta campaña, que concluyó ayer, ha sido la rápida subida en las encuestas de la congresista Mendoza, de 35 años, candidata del izquierdista Frente Amplio, que se disputa con el exministro Kuczynski, de 77 años, del derechista Peruanos Por el Kambio, el pase a la segunda vuelta.
Si Mendoza, quien propuso realizar transformaciones profundas tanto en el sistema político como en el modelo económico, consigue pasar a la segunda vuelta será la primera vez en décadas que una opción de izquierdas logra ese resultado en Perú. Mendoza planteó medidas reactivadoras de la economía como el aumento del sueldo mínimo, el aumento de la inversión pública y la renegociación de contratos, como en el tema del gas, y una lucha frontal contra la corrupción.
Según los analistas, también es la candidata que más se ha favorecido con el antifujimorismo que se ha reactivado en las multitudinarias manifestaciones contra la candidatura de Keiko Fujimori y el autogolpe de Estado que en 1992 dio su padre, condenado a 25 años de cárcel por corrupción y violación a los derechos humanos.
Consciente de que el voto antifujimorista fue el que le hizo perder la segunda vuelta de las elecciones de 2011 ante el actual presidente peruano, Ollanta Humala, Keiko Fujimori ha llegado a firmar en esta campaña un documento en el que se "compromete al respeto irrestricto del orden democrático y los derechos humanos".
