El grupo yihadista Estado Islámico (EI) perpetró ayer seis atentados explosivos contra objetivos chiíes en las ciudades sirias de Homs y Damasco, que causaron, al menos, 119 muertos, en un día en el que el secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, anunció un "acuerdo provisional" para una tregua en Siria.
Cuatro atentados explosivos acabaron con la vida de al menos 62 personas e hirieron a 180 en la zona de mayoría chií de Sayida Zeinab, en la periferia meridional de Damasco, según cifras del Observatorio Sirio de Derechos Humanos.
La ONG detalló que dos de las explosiones fueron perpetradas por suicidas que hicieron estallar los cinturones explosivos que tenían adosados al cuerpo.
Además, añadieron que la tercera explosión se llevó a cabo con un vehículo bomba y que se está investigando el origen de la cuarta. El Observatorio no descartó que la cifra de muertos aumente debido a la gravedad de los heridos. El Estado Islámico asumió la autoría de los ataques en un comunicado distribuido en foros yihadistas.
"Dos de los soldados del califato han logrado perpetrar dos operaciones en la calle Al Tin y Al Fatmeya en la zona del Sayida Zeinab en Damasco, que se considera la casa de los apóstatas y alauíes (secta chií a la que pertenece Bachar al Asad)", señaló el grupo yihadista.
En la misma nota, el EI cifró en 90 los muertos y en 160 los heridos. "Si Alá quiere, va a continuar el baño de sangre de los apóstatas y alauíes hasta que la Tierra se purifique", agregó.
La agencia oficial de noticias, SANA, rebajó el número de explosiones a tres y no concretó la cifra de víctimas.
Sayida Zeinab se encuentra a unos 17 kilómetros al sur de Damasco y está protegido por el grupo chií libanés Hizbulá, cuyos líderes insisten en que velan por proteger las áreas y santuarios chiíes de los ataques de los insurgentes suníes en Siria.
