El presidente de la Cámara de Diputados de Brasil, Eduardo Cunha, rechazó ayer otras cinco peticiones para que el Congreso instaure un juicio político con fines de destitución contra la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, informaron ayer fuentes legislativas.
Cunha alegó que las solicitudes no cumplen las exigencias técnicas necesarias para que pueda abrirse un proceso político contra la mandataria, informó hoy la Presidencia de la Cámara baja.
El presidente de la Cámara ya había archivado otras seis peticiones de juicio contra la jefa de Estado por los mismos motivos y aún tiene que analizar otras tres solicitudes, entre las cuales una presentada por un grupo de conocidos juristas, incluyendo Helio Bicudo, uno de los fundadores del oficialista Partido de los Trabajadores (PT), la formación de Rousseff.
La mandataria enfrenta una delicada crisis política y una ofensiva de la oposición, que ha presentado varias peticiones para que el Congreso instaure un juicio con miras a su destitución. La decisión sobre un proceso de esa naturaleza le corresponde constitucionalmente al presidente de la Cámara de Diputados, quien hasta ahora ha recibido 14 solicitudes en ese sentido y ha rechazado once porque, alegó, carecían de "fundamentos jurídicos".
La Constitución brasileña prevé la posibilidad de destituir a un jefe de Estado, pero para iniciar el juicio exige razones jurídicas que, en la opinión del Gobierno, no existen en el caso de Rousseff.
Esa solicitud, según la Presidencia de la Cámara, continúa sobre la mesa de Cunha y tal vez sea analizada la próxima semana, ya que el presidente aceptó esperar a que la oposición le incluya un anexo con supuestas irregularidades fiscales ocurridas en 2015. El Supremo Tribunal Federal analiza una demanda de abogados vinculados al PT que insisten en que una "falta administrativa".
