INVESTIGACIÓN
CON la apertura de la investigación se iniciará ahora el proceso de recolección de pruebas en contra de los políticos.
La presidenta suspendida de Brasil, Dilma Rousseff, jugó ayer su última carta para intentar impedir su destitución y prometió impulsar un plebiscito para adelantar las elecciones en el caso de que fuera absuelta y recupere el poder.
La propuesta fue presentada durante un pronunciamiento, en el que la mandataria divulgó la llamada "Carta a los Brasileños", en la cual insiste en su inocencia y dice que si el juicio político al que está sometida acaba con su destitución, Brasil estará frente a "un golpe de Estado".
En el documento, de cuatro páginas, Rousseff afirma que en los últimos meses, desde que fue separada del poder el 12 de mayo, ha estado más "en contacto con el pueblo" y escuchado críticas a su gestión que le ayudaron a entender sus "errores", que no citó.
También dice que "Brasil vive uno de los momentos más dramáticos de su historia" y que la solución para la "grave crisis política y económica" del país "pasa por el voto popular, en unas elecciones directas".
En ese marco, se comprometió a que, si fuera absuelta y volviera al poder, promoverá un plebiscito para consultar a la sociedad sobre la posibilidad de adelantar las elecciones previstas para octubre de 2018.
También sostuvo que "en la transición" que se abriría en caso de que se acepte su propuesta, sería necesario un "amplio diálogo" con "todas las fuerzas vivas de la Nación, con la clara conciencia de que los que nos une es Brasil".
