La Empresa Metalúrgica Karachipampa se encuentra en la encrucijada definitiva, ante un déficit insostenible y una pérdida acumulada que asciende a más de 485,9 millones de Bolivianos.
El Gobierno nacional descartó seguir inyectando recursos públicos y estaría alistando su traspaso a capitales privados interesados en su infraestructura, según informó el ministro de Minería, Marco Antonio Calderón.
El anuncio se da en el marco del plazo de 15 días otorgado a siete ministerios para definir el futuro de las empresas estatales en quiebra técnica.
El ministro reconoció que el complejo metalúrgico nunca funcionó a plenitud a pesar de las millonarias inversiones realizadas a lo largo del tiempo.
“A pesar de toda la cantidad de dinero que tienen, no ha podido marchar con los hornos que tiene para hacer la recuperación de oro y plata”, admitió la autoridad ministerial.
Inaugurada con bombos y platillos en enero de 2013 por el entonces presidente Evo Morales —tras 28 años de inactividad—, la planta con el horno Kivcet fue diseñada para procesar 51.000 toneladas anuales de concentrados de plomo y plata; sin embargo, las proyecciones nunca prosperaron. En ese entonces el ministro de Minería era el potosino César Navarro, que no consolidó el funcionamiento pleno de la factoría.
