Después de dos años de silencio, Potosí volvió a bailar al son de los ritmos tradicionales del Departamento y de la diversidad de danzas nacionales en dos jornadas de entrada folclórica.
Potosí inició 2022 sin la certeza de lo que iba a pasar con la festividad de Ch’utillos. Tras dos años son tener las actividades masivas de las entradas autóctona y folclórica, Potosí volvió a vestirse de fiesta, esta gestión con el añadido de que el conjunto de las manifestaciones culturales y tradicionales postulan a ser patrimonio inmaterial ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por su sigla en Inglés).
Tras la planificación, se pudo observar que los fraternos portaban el carné de identidad y de vacunación, que era un requisito exigido por las autoridades de salud para que los danzarines participen de las entradas.
Si bien no se ha proporcionado datos exactos de la cantidad de fraternos vacunados, muchos de ellos sí tenían visible su documento que certificaba la vacunación.
Este año, se había anunciado que se quería dar especial énfasis a los autóctono, a aquellas danzas tradicionales de las comunidades de los municipios de Potosí. Esa diversidad de danzas, trajes y ritmos sí se hizo presente en la primera jornada de entrada, dedicada a revalorizar la riqueza de la multiplicidad de manifestaciones culturales de las comunidades.
Se vio en el recorrido la entusiasta participación de los pobladores, que, sin importar la edad, bailaron tal como lo hacen en sus pueblos para celebrar acontecimientos importantes como la siembra, la cosecha o el carnaval, factor común de muchas de las danzas tradicionales que llegaron para la primera jornada.
Si bien los grupos autóctonos no eran numerosos, comparando con fraternidades de instituciones o de unidades educativas, sí mostraron la riqueza de sus danzas, sus vestimentas y los ritmos, a veces poco conocidos.
La primera jornada estaban en agenda más de 90 agrupaciones, gran parte de las comunidades, y la otra estaba integrada por unidades educativas e instituciones que no faltaron a la cita con la cultura compartiendo nuevamente los ritmos de las danzas tradicionales.
La segunda jornada se destacó por nuevamente presentar en las calles la variedad de ritmos nacionales que se unen en la festividad potosina.
Las danzas de diferentes regiones estuvieron a lo largo del recorrido. Más de cinco horas fueron necesarias para que los fraternos dancen al son de sus ritmos, pidiendo el aplauso de la gente.
El brillo y colorido de los trajes y vestimentas vistió el recorrido con la danza de los fraternos, que participaron en esta versión para continuar con la tradición manifestada en estas entradas de agrupaciones.
Sin embargo, las observaciones son las recurrentes de este tipo de festividades. El excesivo consumo de bebidas alcohólicas, en el recorrido o fuera de él. Fue uno de los aspectos cuestionados. Además, el retraso en el inicio del paso de las fraternidades marcó ambas jornadas generando retrasos en el cronograma inicial.
Asimismo, la ciudadanía que no tenía un puesto definido o que lo tenía en alguna parte del recorrido, deambulo tanto entre las fraternidades como en los alrededores, causando incomodidad a espectadores y danzarines.
Si bien estos aspectos no son una novedad, porque se repiten desde que las entradas se realizan, se identificó como un reto para que año tras año se perfecciones estos detalles que también forman parte de la entrada.
El conjunto de la festividad de Ch’utillos, comenzado por las manifestaciones culturales con ferias gastronómicas y de repostería, pasando por al visita al santuario de San Bartolomé y contemplado las entradas, están bajo el análisis de la Unesco que evalúa si la festividad de Ch’utillos se adecúa para ser declarada como patrimonio inmaterial de la humanidad.
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