La radicalización de la huelga general indefinida del Comité Cívico Potosinista (Comcipo) comenzó a manifestarse desde temprano, cuando grupos de control integrados por vendedores del Mercado Central salieron a las calles a obligar al cierre de comercios, incluso los más pequeños, y entre los afectados están los de venta callejera de comida.
Los grupos de control actúan con la presión del número. Obligan a cerrar o retirarse con gritos o exhortaciones. Su argumento es que quienes trabajan "no quieren a Potosí" y obran en consecuencia.
Anoche, la reunión ampliada de dirigentes de Comcipo decidió proseguir con la huelga exigiendo mayores beneficios por el litio y radicalizar las protestas. Se anunció el cierre de las garitas con la incorporación del transporte pesado cuyos dirigentes dijeron que dispiondrán la instalación de sus camiones en los puntos de bloqueo.
Las presiones de los grupos llegaron, incluso, a los vendedores de periódicos a quienes también intentaron frenar su actividad. El más afectado, hasta ahora, fue el puesto de venta de la esquina de calles Bustillo y Bolívar, a quien intentaron hacer cerrar. Cualquier acción que limite el derecho de información atenta contra el artículo 106 de la Constitución Política del Estado.
El cierre obligado de comercios también es una flagrante violación del artículo 334 de la Carta Magna.
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