Un hecho paradójico le sucedió a un ciudadano el domingo 17 de junio en la calle Fortunato Gumiel. Estaba ebrio. Se confundió de vehículo al momento de irse a su casa. Arrancó y, al retroceder, colisionó contra dos vehículos, en una especie de cadena, uno tras otro, de acuerdo con los datos obtenidos.
El borracho, del cual no se dio su nombre y apellido, se metió en un inédito embrollo. Al margen de ser denunciado por los daños causados a los dos vehículos, también fue acusado de robo en grado de tentativa.
El hombre tuvo un proceso de reacción inmediata del estado inconveniente en que el que se encontraba.
Él juró que era el legítimo propietario del auto cuando la Policía intervino.
El hombre probó que entró al automóvil con sus llaves y sin forcejear la chapa. Y, evidentemente, entró y arrancó el auto tipo taxi con las llaves que tenía en su mano.
No era suyo sino de otro ciudadano, pero tenía las mismas características.
Además, las llaves eran las mismas con las que encendía su vehículo. Al respecto, el director de la Dirección de Prevención de Robo de Vehículos (Diprove), Limbert Choque, informó que el ciudadano fue denunciado por robo del motorizado en grado de tentativa.
