Los propietarios de un bar clandestino que funciona con el nombre de "Quinta Rosas de Abril" (ubicado en la zona de El Calvario) intentaron ayer evitar la clausura de este local, por parte de la Intendencia Municipal, pero no pudieron.
A las 15:15, el personal de la Intendencia Municipal llegó a la calle Aguirre para intervenir un local clandestino, pero se topó con la propietaria que puso candado al salón, donde una veintena de personas consumía bebidas alcohólicas.
La mujer vociferaba que no era delito vender cerveza y que los funcionarios de la Intendencia Municipal no podían tratarles como delincuentes.
Tras varios minutos de negociaciones y presión de parte del personal público lograron abrir el salón y adentro había alrededor de 20 varones y dos mujeres, de una de las cuales se dijo que aparentemente era menor de edad.
Los parroquianos ebrios querían seguir bebiendo y uno de ellos golpeó al intendente Roberto Villegas.
La mujer que, aparentemente, era menor aprovechó un descuido de los funcionarios y entró a un ambiente contiguo, al que metieron algunas sillas del salón para evitar el decomiso de todos los bienes.
Durante el operativo, un varón de contextura robusta amenazó a periodistas que cubrían la información, ante lo cual se dejó constancia que se denunciará este caso a la Federación de Trabajadores de la Prensa de Potosí para que interponga una demanda contra esta persona que pretendió obstruir el derecho a la libertad de prensa llegando incluso a sacar fotos a quienes habían acudido al lugar a cubrir el operativo.
