Algunos ingenios mineros que operan en la ciudad de Potosí están comprando agua para atender sus necesidades, pese a que esa actividad se encuentra prohibida.
Un transportista chuquisaqueño llegó a las puertas de un ingenio minero ofreciendo agua que trajo de la zona de Pucara (a 15 kilómetros de la ciudad camino a Betanzos) y explicó que ahora recurre a ese pequeño río porque los comunarios de Jallaquila prohibieron sacar el líquido de sus ojos de agua.
El cisterna con placa de control 1788 TPN tiene la capacidad de transportar 20 mil litros de agua, la cual ofreció a un ingenio. Cuando se le consultó a cuánto vendía ese producto, dijo que a 24 Bolivianos el cubo, monto que gente vinculada a la minería afirmó que era muy bajo porque se calcula que esa cantidad de agua la venden en dos mil Bolivianos.
Una funcionaria administrativa del ingenio, a quien fue ofertada el agua, informó que ellos están trabajando con la mitad de su capacidad porque ya no reciben agua de la Administración Autónoma para Obras Sanitaras Potosí (Aapos) y recurren al agua que les proporciona la Asociación de Ingenios Mineros de Potosí (AIMP), entidad que recupera el líquido que va en las colas hacia el dique y lo entrega a sus asociados.
Para la alimentación del personal, su limpieza personal y el mantenimiento de los servicios higiénicos se ven obligados a comprar el agua que traen personas particulares y estarían pagando 20 Bolivianos por cubo.
La empleada de la planta de tratamiento de minerales lamentó que Aapos les hubiera cortado el agua y retirado los medidores porque se estaría violando las leyes al dejar a un grupo de personas sin acceso al agua ni para su alimentación.
