Edgar Aramayo llegó hasta el Potosí para denunciar que la lápida de su pariente fue sustraída en el Cementerio y solicitó mayor seguridad a la administración del camposanto. "El Cementerio está una pena, no hay vigilancia", lamentó y mostró los vidrios rotos de la lápida. Sugirió que el personal debe hacer rondas de vigilancia al interior del camposanto para evitar este tipo de hechos.
