El juego colectivo le ganó a las individualidades. España, sin brillar, le ganó 2-0 a una desesperada Francia para clasificar por segunda vez en su historia a una final del Mundial. Ahora espera por su rival, que saldrá del duelo de este miércoles entre Argentina e Inglaterra.
Muchos daban a Francia como la favorita para ganar esta semifinal, por su campaña perfecta (6 triunfos en la misma cantidad de partidos jugados), su poder ofensivo (16 goles) y sus individualidades: Kylian Mbappé, Ousmane Dembélé, Michael Olise y Bradley Barcola.
Sin embargo, “Les Bleus” no contaban con el juego colectivo de España, un equipo de mucha posesión de balón y orden táctico que le permitió llegar a este encuentro con apenas un gol en contra.
Ante estos dos polos opuestos, todo hacía prever que la diferencia la marcarían los errores. Y justamente el primero de ellos, al minuto 20, le permitió a la Roja adelantarse en el marcador.
Lamine Yamal, que no va brillando como en otros torneos, leyó perfectamente un balón al área, que pilló mal perfilado a Lucas Digne, se le anticipó con el cuerpo y el defensa le pegó en la pierna. El árbitro no dudó en cobrar la pena máxima que Mikel Oyarzabal cambió por gol al minuto 22.
Fue la única aproximación de España al arco rival en el primer tiempo. La Roja se adueñó de la pelota y fue suficiente para que ninguna de las estrellas francesas pueda aparecer.
En el complemento la figura no cambió. Es más, la selección ibérica se animó y aumentó la diferencia a los 58’ después de una jugada colectiva que terminó con Pedro Porro frente a frente con el arquero francés Mike Maignan, a quien superó sin dificultad. Era el 2-0 con más de media hora de juego por delante. Sin embargo, las individualidades francesas no aparecieron y España fue cocinando de a poco un triunfo para deleite de Iker Casillas, Carles Puyol, Sergio Ramos, Xavi...la generación que coronó a España en Sudáfrica y que vio este encuentro desde las gradas del estadio AT&T de Arlington.
