Que Lionel Messi no necesita ser el que más corre para ser decisivo había quedado claro a lo largo de su carrera, pero en este Mundial, en el que es el máximo goleador pese a ser uno de los jugadores que menos distancia cubre sobre el campo, ha vuelto a demostrar que su magia no se mide en kilómetros.
La agónica victoria del viernes contra Cabo Verde en dieciseisavos de final fue un nuevo ejemplo de ello. En proporción al tiempo jugado, el capitán de la ‘Albiceleste’ fue el futbolista de campo que menos metros recorrió, demostrando que su influencia en el juego no depende del volumen físico.
Según la FIFA, Messi suma 27,5 kilómetros recorridos incluyendo el partido del viernes, una cifra que lo hunde en el puesto 312 de la tabla general de distancia.
