El Paris Saint-Germain no necesitó un partido brillante ni un caudal ofensivo apabullante para proclamarse este miércoles campeón de la liga francesa con una victoria definitiva en Lens (0-2), entre las paradas magníficas e indispensables de Matvei Safonov y la pegada de Kvicha Kvaratskhelia a la media hora e Ibrahim Mbaye en los instantes finales.
La quinta liga seguida del PSG, la tercera de Luis Enrique, quizá la más competida, acechado toda la temporada e incluso superado en la cima por momentos por la revolución que supuso el Lens, al que no le dio finalmente para rebatir a un súper equipo como el conjunto parisino, ganador de tres de los cuatro títulos por los que jugó hasta ahora en este curso, a la espera de la final de la Liga de Campeones con el Arsenal del 30 de mayo.
Ahí llegará como vigente campeón de Europa y con la liga nacional también resuelta a su favor, igual que las Supercopas de Francia y de Europa en este curso, con la autoridad que aporta su efectividad imparable en ataque. La enésima demostración fue este miércoles, cuando recuperó el partido de la vigésima novena cita que tenía pendiente, cuando sumó su vigésimo cuarta victoria y sentenció la liga.
