Un joven brasileño llamado Edson Arantes do Nascimento, de apenas 17 años, sorprendió al mundo en 1958 al convertirse en el jugador más joven en marcar un gol en un Mundial y diez días después de aquel primer tanto, el 29 de junio, Brasil conquistó el título y comenzó a forjarse la leyenda de Pelé, el único futbolista que ganó tres Copas del Mundo.
Si bien el adolescente brasileño quedó en segundo lugar entre los goleadores del torneo, por detrás de un histórico Just Fontaine que marcó 13 tantos para Francia, en la final que la Canarinha disputó ante Suecia Pelé anotó dos tantos definitivos para cerrar el marcador en 5-2. Se hizo grande al alzar su primer trofeo Jules Rimet en el estadio Råsunda, de Solna.
Para alcanzar la proeza, Pelé jugó 4 partidos, incluida la final contra la selección sueca, 360 minutos en los que aportó seis goles clave para su escuadra, que también contaba con figuras como Mario Zagallo, Mané Garrincha o Vavá, y tuvo que dejar en el camino a los conjuntos de la Unión Soviética, Gales y Francia.
