Álvaro Morata fulminó su sequía anotadora en la selección española y aprovechó el trámite de Malta para firmar su quinto doblete con la absoluta, situar líder en solitario de grupo a la Roja en un partido en La Valeta con tanto dominio como falto de brillo.
Un partido convertido en banco de pruebas. Hasta ocho novedades en el once. Extraño por la ausencia de Luis Enrique en la zona técnica, por un grave problema familiar.
Le faltaba a España mayor presencia de delanteros. Con Rodrigo y Jaime Mata en el banquillo de inicio. Morata zafándose ante un puñado de zagueros. Sergi Roberto leía bien al espacio. Al resto le faltaba movimiento. Pero el partido se rompió en segundos. Avisó con un testarazo blando Morata y segundos después, en la primera oportunidad de correr al espacio, aprovechó un envío en largo para dejar un control orientado de calidad y superar la mala salida del portero. 500 días después volvía a marcar con la Roja.
