El Deber, Santa Cruz.- “Es un golpe durísimo”. Así resumió Ronald Arana, técnico de Oriente Petrolero, el momento del equipo verdolaga tras consumarse la tercera derrota consecutiva en los clásicos frente a Blooming, con el añadido de que la caída llega en el peor momento institucional y deportivo del club, que ayer cumplió un año más de vida en medio de una crisis.
Amargados, masticando bronca y con el ánimo por los suelos. Ese fue el reflejo de los jugadores refineros tras los 96 minutos que se disputaron en el Tahuichi. La mayoría abandonó el estadio sin hablar, era evidente el malestar que había en el vestuario, y en la cancha fue aún más notorio.
Si en la previa al clásico hubo amenaza de muerte hacia el plantel por parte de algunos barrabravas, ni hablar de la tensión que existe en la interna del grupo tras la derrota frente a su clásico rival futbolero, Blooming.
