El secreto a voces de Bolivia ya se conoce a nivel internacional. Como lo hizo en su primera y segunda temporada, la teleserie "La Reina del Sur", que está basada en el libro homónimo del periodista Arturo Pérez-Reverte, también contiene denuncias de grupos de poder en la temporada número 3 cuya mitad de 60 capítulos se desarrolla en Bolivia.
¿Y cuál es la denuncia? Que la mayor mafia boliviana no es la del narcotráfico, que sí existe, sino la de la minería ilegal, pues quienes se dedican a esa actividad pueden cometer crímenes impunemente, desde atentar contra la estructura física del Cerro Rico de Potosí hasta asesinar a una persona arrojándola a uno de los "cuadros" que existen en esa montaña.
Ese es el cuadro que muestra "La Reina del Sur" en su tercera temporada: un dirigente de los cooperativistas mineros, Abel Quispe, puede hacer lo que quiera en Potosí, porque nadie se mete con él. Está metido en casi todos los circuitos del crimen, desde la venta ilícita de minerales hasta la trata y tráfico de personas. Para este último delito, opera junto a otras personas que no viven en Potosí, sino en La Paz y El Alto. En estas ciudades, controlan otras actividades, incluida la lucha de cholitas. Adolescentes son raptadas para prostituirlas y el lugar donde las encierran es un galpón, con apariencia de negocio de venta de tuberías, que está en Sucre.
El negocio de trata y tráfico de personas es gigantesco. Las desapariciones de adolescentes son frecuentes, pero la Policía no hace nada. El cuadro no es ficción, sino que muestra, con toda su crudeza, lo que pasa en Bolivia, donde las desapariciones de jovencitas son delitos sin resolver, algunos desde hace varios años. Parecería que los policías dejan que los traficantes cumplan su criminal labor, probablemente a cambio de sobornos, o participación directa. Por tanto, no se trata de un argumento de ficción sino un retrato de la realidad que puede verse en "La Reina del Sur".
Lo mismo pasa con la minería ilegal. los socios cooperativistas hacen lo que quieren: destruyen el Cerro Rico y ahora contaminan el agua de las lagunas, que es la que bebe la gente.. Las autoridades no accionan contra ellas y, en el caso de la Gobernación de Potosí, hasta se busca justificativos para no hacerlo. La teleserie no exagera: muestra la realidad tal cual.
Para grabar esta serie, un equipo llegó a Bolivia y su protagonista, Kate del Castillo, estuvo en lugares como La Paz, el Salar de Uyuni y el cementerio de trenes.
Un reportaje completo sobre las denuncias de grupos que poder que contiene esta serie fue publicado este domingo en la revista ECOS que circula con El Potosí y Correo del Sur.
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Señor Lector, este es solo un reporte. La información completa está en la edición impresa de El Potosí.
