Tuvieron que transcurrir 27 años para que el Senado boliviano le hiciera justicia a la primera aviadora de Sudamérica y aprobara una condecoración póstuma a la memoria de la potosina Amalia Villa de la Tapia.
Villa murió el 4 de marzo de 1994, cuando había rebasado el centenario de existencia. Se distinguió en vida por ser la primera mujer de la subregión en obtener su credencial de piloto, en un tiempo en el que el pilotaje aéreo estaba vedados a las mujeres.
Sus biógrafos afirman que el presidente Bautista Saavedra fundó la Fuerza Aérea Boliviana por consejo de Villa, que ya era una celebridad entonces.
La aviadora también incursionó en la historia y literatura con los tres tomos de “Alas de Bolivia”, una historia de la aviación boliviana con orígenes en la sudamericana.
El Senado la distinguió en virtud a un proyecto presentado por la senadora Daly Santa María.
La Resolución Camaral 055/2020-2021 le confiere la condecoración “Símbolos patrios” por “servicios meritorios eminentes a nuestro país”. La presea fue prendida en el pecho de Verónica Ormachea, en representación de Academia Boliviana de la Lengua.
La distinción se hace extensiva a la Fuerza Aérea Boliviana, que ella ayudó a fundar y de la que es su principal historiadora.
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